• Comprender qué hay detrás de los desbordes emocionales.
• Aprender cómo funciona nuestro cerebro y por qué es importante conocerlo.
• Incorporar herramientas para acompañar las emociones de grandes y chicos.
• Reflexionar sobre el impacto de las pantallas y el ritmo de vida actual.
• Llevarnos ideas concretas para mejorar el clima familiar.
Porque cuando aprendemos a regular nuestras emociones, toda la familia está mejor.